En euskara se suele decir que “hemos nacido para ver once”. Nosotros, no podía ser de otra manera, nos preguntamos si “habremos nacido para escuchar once”. Y es que, tal y como nos recordaron al final del aniversario del 2009, el número once, por lo menos en euskara, no es sólo el número que viene detras del diez, si no que representa todos los números que vienen despues del diez. Es probable que para el festival ERTZ, esa colección de músicas, sonidos, o de toques, o si se prefiere de escuchas, esa definición del once quede un tanto grande, demasiado ambicioso, demasiado alto. Primero, porque si aceptar esa definición supone intentar resumir todas las ideas y proyectos que nos  gustaría hacer de aquí en adelante sería meternos en una camisa (casualmente también de once baras) que nos queda demasiado holgada y además olvidaríamos la función propia de eso que algunos llaman futuro. Como si todo estuviera ya escrito.

Y por otra parte, porque aún manteniendonos a flote sin fallar durante los últimos diez años, para realidades tan frágiles como las nuestras es dificil imaginar cualquier doce posterior. Quizás por ello, para las personas que organizamos este evento, cada año, cada número es un número nuevo, o si se prefiere un once nuevo. Un once que se refleja en mucho trabajo (que hacemos pero también damos) este año en Bera, Donostia y Hazparne, pero en otros también en lugares como Tolosa o Hazparne.

Por suerte podemos orgullosamente afirmar que este año también hemos podido invitar once sonidos, voces, ideas, imágenes y resonancias. Gracias a todas las personas que sostienen esos dos palos del once, pero también han posibilitado recoger todos los números hasta este once que nos ocupa.

Bienvenidos/as a la 11 edición del festival de otras músicas ERTZ.